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lunes, 4 de marzo de 2013

Envejecer muebles: el decapé


Una de las técnicas más decorativas de la madera es el acabado envejecido o decapé, sobre todo, aplicando una gama de blancos o verdes de acabado, destacando los tonos turquesas. Esta técnica se refiere a muebles en los que la pintura se ha oscurecido, y así parece gastada y desconchada por el paso de los años.

Una forma muy sencilla de conseguir este efecto partiendo de una madera natural o con un color teñido, y con una veta bonita de madera, es aplicar el color de la pintura plástica mate que te guste. Cuando la pintura esté seca, has de lijar para sacar la veta de la madera, luego aplicar una segunda mano de pintura y vuelve a lijar para entresacar un poco más la veta, pero haciendo más hincapié con la lija en las zonas que el uso y el paso del tiempo hubieran desgastado de una forma natural como son los bordes o cantos de la madera, alrededor de las cerraduras y herrajes, los pomos y los cajones, etc.

Una vez que hayas lijado bien esas zonas y se vean las zonas desgastadas en el color del fondo de la madera, aplica una cera tintante a todo el mueble. No elijas un color muy oscuro (un roble mediano o nogal claro sería suficiente) y aplica una capa a todo el mueble. Retira esta cera frotando con un trapo de algodón sin dejar que se seque del todo. Te dará un aspecto de pátina a toda la pintura, y resaltará las zonas de madera que has dejado a la vista.

De acabado puedes aplicar cera incolora, puliéndola con un trapo suave de algodón, o con un barniz acrílico incoloro en acabado mate o satinado.

Cuando quieras aplicar esta técnica sobre una superficie que no sea madera, aplica una imprimación multiuso o todoterreno en color marrón u ocre, y cuando esté bien seca aplica una laca satinada del color que prefieras. Cuando esté seca procede a lijar las zonas que quieras que aparezcan desgastadas con el uso, hasta que se vea el fondo con el color de la imprimación. Al aplicar laca no necesitas aplicar una cera o barniz de acabado.


Pero si prefieres que no te quede la superficie tan cubierta y uniforme, aplica sobre la imprimación pintura plástica mate de forma irregular, y rasca la segunda mano con un estropajo de aluminio para que se entrevea la pintura de imprimación y produza un efecto de madera envejecida. Acábala, finalmente, con una cera tintante y barniz, como si estuvieras trabajando sobre madera natural.

jueves, 21 de febrero de 2013

Pintar techos y paredes


Habitualmente, para pintar techos y paredes, empleamos la pintura plástica (a base de látex o vinilo), que puede tener un acabado mate o satinado. Ahora se acaba de incorporar al mercado el esmalte mate al agua especial para paredes, que ofrece una mayor cubrición y resistencia.

Para los techos conviene que elijas siempre un acabado mate, ya que disimula mejor las posibles imperfecciones de la superficie a pintar. En las paredes puedes optar entre la pintura mate (su acabado es más sedoso y suaviza los colores oscuros), o la satinada, cuya ventaja es que es más lavable.

A la hora de pintar, empieza siempre por los techos, por las posibles salpicaduras y el polvillo que desprende la pintura; las superficies deben estar limpias y sin desperfectos, y si ese no es el caso, es conveniente aplicar una imprimación y repararlas con una masilla plástica o aguaplás y lijar hasta conseguir una superficie uniforme.

Debes comenzar pintando el borde del techo o la pared con una brocha de unos 5 centímetros de ancho, al igual que las esquinas, procurando no sobrecargar la brocha. A continuación, pintad bien con brocha o con rodillo el resto de la superficie. La pintura se aplica sobre la pared con el rodillo en varias direcciones, y se acaba de forma vertical, para obtener un resultado homogéneo.

Si se utiliza una brocha, aplicad la pintura en pinceladas horizontales en primer lugar y, a continuación, verticales, sobre la misma zona, para terminar con pinceladas en sentido ascendente. Si vas a aplicar pintura plástica sobre superficies que estaban con pinturas al temple o a la cal, debes aplicar una mano de imprimación fijadora, porque sino la pintura se revuelve y no se adhiere.

Y recuerda que siempre es mejor aplicar dos manos finas de pintura, que no una gorda. Así te aseguras de que toda la superficie queda cubierta. Y, aunque la pintura plástica se limpia bien con agua, te ahorrarás trabajo si antes de ponerte a pintar proteges bien tus muebles, puertas y rodapiés con plásticos, cintas y papel de cubrir.