lunes, 18 de marzo de 2013

Anímate a empapelar


Para que el papel pintado quede perfectamente colocado las paredes tienen que estar lisas, aunque últimamente está en el mercado un papel soporte que se puede aplicar sobre una pintura de picado o gotelé siempre que sea fina, para luego empapelar sobre él. Si hubiera grietas u otros defectos, debes cubrirlos con masilla plástica o pasta tapagrietas y luego lijarla. En el caso de que la pared sea muy absorbente, es necesario aplicar una imprimación o, en su lugar, la misma cola de empapelar diluida con agua.

En los papeles pintados tipo dúplex (papel sencillo), y en los vinílicos o plástificados, se debe aplicar cola tanto al papel como a la pared. Luego están los papeles con soporte tejido no tejido, en los que la cola se aplica solamente a la pared.

Cuando tengas que dar cola al papel, aplícala siempre de forma uniforme y presta atención a los bordes para que queden perfectamente cubiertos. Dobla las extremidades hacia el centro y déjalo reposar algunos minutos; ayúdate con un cepillo ancho para colocarlo de arriba hacia abajo, dejando unos centímetros más largos sobre el rodapié y luego iguálalo con un cutter.

Cuando cortes las tiras, ten en cuenta la distancia en que se repite el dibujo para poder casarlo. Una vez colocado el papel, pasa un rodillo duro o un paño limpio y seco por las juntas para que se fijen mejor las uniones. No te preocupes si aparecen algunas burbujas, éstas son producidas por la cola y desaparecen a los pocos días cuando el papel se seca.

Para cerciorarte de que el papel queda recto, es conveniente que utilices una plomada para el primer paño y así poder corregir los posibles errores que puedan suceder al llegar a las esquinas. Las medidas habituales de los rollos de papel son 53 centímetros de ancho por 10 metros de largo, aunque algunos rollos también se presentan en 70 centímetros de ancho.

Anímate a empapelar y darás un toque más cálido a tu hogar. Los papeles con soporte no tejido, que sólo necesitan que encoles la pared, son muy sencillos de colocar.

lunes, 11 de marzo de 2013

Mantenimiento de muebles de jardín


Ahora que empieza el buen tiempo es el momento de dar un repaso a los muebles de exterior.

Si son de madera de teca, iroco u otras maderas tropicales que no tienen poro, bastará con aplicar aceite de teca, bien sea incoloro o con un poco de color. Su aplicación es muy sencilla: puedes aplicarlo a brocha, con una esponja o con un trapo de algodón, extenderla bien y, tras unos cinco minutos ,retirar el exceso con un paño limpio. Este aceite tiene filtros ultravioleta para proteger los muebles de la acción solar y, a su vez, los protege del agrisamiento que suele producirse en las maderas que están en el exterior. Es recomendable aplicar este aceite por lo menos dos veces al año para mantener tus muebles de exterior en perfectas condiciones.

Si los muebles son de hierro y no están en mal estado, elimina la suciedad y el posible óxido con un cepillo de púas de alambre o lija para hierro. Luego, tras limpiarlos, aplica una o dos manos de minio sintético o imprimación antioxidante, y acaba el trabajo con dos manos de esmalte sintético brillante o una laca satinada del color que te guste. Actualmente existe la posibilidad de encontrar estos acabados en productos al agua e incluso ecológicos. También puedes optar por el acabado efecto forja, que da un aspecto más rustico a tus muebles, con su acabado granulado. Ya sabéis que es importante respetar siempre el tiempo de secado de cada producto entre mano y mano, y la importancia de la lija para que el acabado quede lo más fino posible y conseguir una adherencia perfecta.

Si la pintura vieja está en mal estado es recomendable que apliques un gel decapante para ayudarte a despegar las capas antiguas de pintura que pueda tener el mueble. Este producto se aplica de forma abundante sobre la superficie a tratar y, tras esperar unos veinte minutos aproximadamente, verás que la pintura vieja se va despegando y así, con la ayuda de una espátula, la podrás retirar fácilmente.

Y luego, tras limpiar la superficie con disolvente, ya podrás empezar su recuperación, y si ves que tiene alguna muesca o zonas comidas por el óxido, puedes aplicar una masilla de poliéster de dos componentes o una sintética para rellenar las posibles fisuras, y tras afinarla con lija, aplicar la imprimación y proceder con el acabado.

Para adornos de jardín (como pueden ser las ruedas, carretillas, carros antiguos o cualquier objeto decorativo de madera) aplica aceite de linaza. Este aceite nutre la madera, y a su vez la confiere un ligero toque de color con un acabado satinado y natural.

martes, 5 de marzo de 2013

El trampantojo


Esta técnica pictórica, el trampantojo, del francés trompel'oil (engaño del ojo), se empleaba en los frescos que decoraban las grandes bóvedas de las iglesias del Barroco. El trampantojo pinta formas arquitectónicas que hacen creer al espectador que el edificio se prolonga más allá de la arquitectura real.

Muchas veces, en las bóvedas, el engaño consistía en aparentar que el techo desaparecía. El efecto era que este se abría al cielo, donde entre nubes volaban personajes sagrados o mitológicos. Estas figuras se colocaban en posición alargada para potenciar el efecto de profundidad. Por ejemplo, ésto podemos verlo en los frescos de la Capilla Sixtina, en el Vaticano, o en el Escorial del Madrid. Últimamente esta técnica la podemos ver en el arte urbano, cuando pintan cascadas en las aceras y decorando fachadas y paredes ciegas.

Esta técnica se puede trasladar a las paredes de vuestra vivienda, tanto en el interior como en el exterior para decorar un jardín. En el interior, podéis pintar con pintura plástica una serie de efectos decorativos como son ventanas que se abren en una pared, una falsa escalera, una hornacina enclaustrada en una pared, una falsa librería, etc. En el exterior podéis, partiendo de un simple grifo que tengáis para acoplar a una manguera, pintar alrededor de él con una pintura de fachadas toda una magnífica fuente engalanada.

Lo más importante de esta técnica es jugar con la perspectiva y crear un efecto de profundidad. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Envejecer muebles: el decapé


Una de las técnicas más decorativas de la madera es el acabado envejecido o decapé, sobre todo, aplicando una gama de blancos o verdes de acabado, destacando los tonos turquesas. Esta técnica se refiere a muebles en los que la pintura se ha oscurecido, y así parece gastada y desconchada por el paso de los años.

Una forma muy sencilla de conseguir este efecto partiendo de una madera natural o con un color teñido, y con una veta bonita de madera, es aplicar el color de la pintura plástica mate que te guste. Cuando la pintura esté seca, has de lijar para sacar la veta de la madera, luego aplicar una segunda mano de pintura y vuelve a lijar para entresacar un poco más la veta, pero haciendo más hincapié con la lija en las zonas que el uso y el paso del tiempo hubieran desgastado de una forma natural como son los bordes o cantos de la madera, alrededor de las cerraduras y herrajes, los pomos y los cajones, etc.

Una vez que hayas lijado bien esas zonas y se vean las zonas desgastadas en el color del fondo de la madera, aplica una cera tintante a todo el mueble. No elijas un color muy oscuro (un roble mediano o nogal claro sería suficiente) y aplica una capa a todo el mueble. Retira esta cera frotando con un trapo de algodón sin dejar que se seque del todo. Te dará un aspecto de pátina a toda la pintura, y resaltará las zonas de madera que has dejado a la vista.

De acabado puedes aplicar cera incolora, puliéndola con un trapo suave de algodón, o con un barniz acrílico incoloro en acabado mate o satinado.

Cuando quieras aplicar esta técnica sobre una superficie que no sea madera, aplica una imprimación multiuso o todoterreno en color marrón u ocre, y cuando esté bien seca aplica una laca satinada del color que prefieras. Cuando esté seca procede a lijar las zonas que quieras que aparezcan desgastadas con el uso, hasta que se vea el fondo con el color de la imprimación. Al aplicar laca no necesitas aplicar una cera o barniz de acabado.


Pero si prefieres que no te quede la superficie tan cubierta y uniforme, aplica sobre la imprimación pintura plástica mate de forma irregular, y rasca la segunda mano con un estropajo de aluminio para que se entrevea la pintura de imprimación y produza un efecto de madera envejecida. Acábala, finalmente, con una cera tintante y barniz, como si estuvieras trabajando sobre madera natural.

viernes, 1 de marzo de 2013

Barnizar un mueble


Si has comprado un mueble de madera natural y quieres barnizarlo, lo primero que debes hacer es corregir los posibles desperfectos que presente la madera, como arañazos, pequeños golpes o muescas, etc. Es muy importante que estos defectos se descubran antes de empezar el barnizado.

Si el arañazo es superficial se podrá quitar lijando suavemente, no sólo el área del arañazo, sino toda la superficie de alrededor. Si por el contrario son arañazos profundos, deberás quitar bastante madera utilizando una cuchilla de ebanista, para acabar con una lija fina.

Para rellenar posibles muescas, agujeros y golpes existen en el mercado una serie de masillas, bien plásticas, sintéticas o de madera, que se adaptan muy bien a todas las coloraciones de las posibles maderas. Y, una vez aplicadas, solo hay que lijarlas una vez secas, pero sin esperar demasiado, por la posible dureza que adquieren.

Una vez corregidos los pequeños defectos que la madera pueda tener, debes lijarla bien con una lija fina de madera siguiendo siempre la dirección de la veta. Tras eliminar bien el polvillo que se genera, puedes aplicar un fondo protector preventivo anticarcoma, para evitar problemas futuros. A continuación, si deseas cambiar el tono natural de la madera, aplica un tinte del color que te guste, y tras volver a lijar, hay que aplicar el barniz en acabado mate, satinado o brillante, aplicando dos manos de acabado, siempre respetando el tiempo de secado entre mano y mano (generalmente 24 horas), y lijando suavemente entre ellas.

Si deseas restaurar un mueble viejo, y el barniz anterior está en buen estado y la madera no presenta ningún desperfecto, sólo tendrás que lijarlo suavemente y aplicar dos manos de barniz de acabado. Si por el contrario, el barniz viejo está en mal estado, deberás eliminarlo ayudado de un gel decapante especial para barnices, y empezar a tratarlo como si fuera nuevo.

Si la madera tuviera polilla o carcoma, trátala antes con un producto específico, envuélvela al menos 48 horas en plástico y, tras ese tiempo, vuelve a aplicar el producto anticarcoma por si ha sobrevivido alguna larva, y vuelve a cubrirlo otros dos días más con plástico. Una vez pasado ese tiempo, cubre los posibles agujeros de la carcoma con masilla de madera, y tras lijarla ya puedes empezar el barnizado.